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‘Nico, 1988’, de Susanna Nicchiarelli

¿QUÉ NOS PONDREMOS EN TODAS LAS FIESTAS DE MAÑANA?

Me ha encantado ‘Nico, 1988’ (2017) película de Susanna Nicchiarelli sobre los últimos meses de Nico, la cantante alemana de inconfundible voz, que (no) montó el caballo de Terry, pero sí cantó con la Velvet Underground antes de iniciar su tormentosa carrera en solitario.

Drogas, culpabilidades, recuerdos de épocas convulsas, su malogrado hijo (murió el año pasado) con Alain Delon…. Pero ante todo la lucha un poco desesperada por encontrar un camino propio al margen de su personaje ‘icónico’, de desarrollar su obra personal más allá de las tres canciones que la metieron, quizá sin quererlo ella, en la historia de la música.

En cierto modo me ha supuesto un reverso de ‘Perfect Days’ (Wim Wenders, 2023), es decir, otra tentativa -quizás la opuesta- de reinventar una vida plausible aunque ajena a la convención social (intento que es nuestra única posible libertad y la única revolución a nuestro alcance).

Perfect Days Wim Wenders

Si uno (Hirayama) es espectador embelesado del mundo natural y artificial, la otra (Nico) es buscadora constante, creadora de una autoexpresión convulsa. Si el uno es sobrio y frugal, la otra excesiva en todos los placeres cinéticos. Si uno flota en un amor difuso hacia su entorno; la otra se ve atormentada por las ruinas de sus pasados vaivenes emocionales, por el fracaso en recibir amor y en ser capaz de devolverlo…

Y como ocurre en ‘Perfects Days’, la parte musical es esencial en la película. En este caso son las interpretaciones de sus temas en concierto las que resultan de una energía y profundidad conmovedoras (creo que me escasea ya la testosterona, pues enseguida se me saltan las lágrimas…).

‘Perfect Days’, de Wim Wenders

Excelente la película de Wim Wenders, llena de emoción y belleza; y (más que de alardes cinematográficos) también de filosofía, en parte oriental quizá, pero creo sobre todo que de estoicismo (atención al presente), cristianismo (comunitarismo y ayuda a los demás), epicureísmo (placer y ataraxia), alimento cultural (literatura, música), rechazo a la ambición y al consumo… Pocas veces me he sentido tan identificado con un personaje, ni he encontrado tan enriquecedora la observación de un modelo… ¡Enhorabuena, Wim!

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